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Cómo cuidar la piel tras un tatuaje

Para quienes se han hecho un tatuaje, conviene que conozcan algunos consejos prácticos para el cuidado de su piel y para acelerar su curación. Son ciertos tips recomendables para acelerar la cicatrización y así el tatuaje se cure de la mejor manera posible. Es cierto que los tatuajes se han puesto de moda en años recientes hasta llegar a ser un verdadero arte. Nada que ver los diseños actuales, sofisticados y seguros, con el tatuaje que se practicaba hace algunas décadas. Actualmente es posible admirar auténticas obras de arte en la piel de muchas personas gracias al tatuaje contemporáneo, en especial gracias al esmero y atinada técnica que utilizan artistas de estudios tan recomendables como Los INKilinos.

Pero antes de proceder al tatuaje es básico considerar algunos aspectos indispensables. Y es que aplicarse un diseño requiere de las precauciones más adecuadas. De entrada hay que elegir con la asesoría de un experto el mejor lugar para el tatuaje, para así evitar molestias corporales e infecciones variadas. Por eso es tan importante acudir a un estudio de comprobada calidad. El tatuador debe lavarse las manos con jabón antibacterial y usar guantes de latex desechables, además de desinfectar las áreas de trabajo y limpiarlas antes y después de su utilización.

Pero en cuanto el tatuaje haya sido aplicado, es preciso saber el modo adecuado de cuidar la piel, para así evitar infecciones variadas y ayudar a que la piel cicatrice correctamente. La meta que debe alcanzar el artista es que la piel capture la tinta en su interior en cuanto el diseño haya cicatrizado por completo. Es preciso mantener el tatuaje cubierto y vendado durante las siguientes 24 horas a la aplicación del diseño. Todo ello es para cuidar que el tatuaje recién aplicado no reciba la luz del sol, o el contacto con el polvo y las bacterias. También es necesario limpiarnos perfectamente la piel y lavarla por lo menos dos o tres veces al día.

Otro consejo provechoso es aplicarse una crema antibiótica natural o hidratante, lo más natural que sea posible. Es un elemento que ayudará a que la piel cicatrice y se hidrate mejor. Siguiendo los debidos cuidados y con la experta asesoría del tatuador se observará como el diseño va cicatrizando paulatinamente y en unos días apenas dejará de soltar tinta y un poco de sangre. Aproximadamente un mes tras la aplicación del tatuaje, este último habrá cicatrizado al cien por ciento.